Aceite de krill: antioxidantes, omega-3 y salud cerebral en una sola cápsula

El aceite de krill ofrece omega-3 en forma fosfolipídica, con mejor absorción, menos efectos secundarios y potente acción antioxidante. Descubre sus beneficios clínicos, comparativas con el aceite de pescado y estudios que respaldan su eficacia

OMEGA 3SUPLEMENTOS NUTRICIONALESNEUROPROTECTOR

Dianelis Fernández Mena

8/20/20253 min read

Representación del krill. crustáceo cuyo aceite tiene alto contenido de omega 3
Representación del krill. crustáceo cuyo aceite tiene alto contenido de omega 3

El aceite de krill se extrae del crustáceo Euphausia superba (krill antártico) y está autorizado como nuevo ingrediente alimentario desde 2009. Contiene ácidos grasos como EPA, DHA, fosfolípidos, colina y antioxidantes.

¿Qué hace único al aceite de krill?

El aceite de krill (Euphausia superba) destaca por su composición fosfolipídica, lo que mejora la biodisponibilidad de los omega-3. A diferencia del aceite de pescado, donde los ácidos grasos están en forma de triglicéridos, el krill los presenta como fosfatidilcolina.

Estudios clínicos muestran que con ⅔ de la dosis de krill, se logra el mismo aumento de EPA/DHA que con aceite de pescado facilitando su incorporación a las membranas celulares y al sistema nervioso central.

Combina omega-3 (EPA/DHA), fosfolípidos, colina y astaxantina. La astaxantina del krill tiene una capacidad antioxidante hasta 300 veces superior a la vitamina E y 34 veces más potente que la coenzima Q10.

Beneficios clínicos respaldados por estudios

Aporta una buena concentración de EPA, DHA, astaxantina y colina. La dosis máxima diaria recomendada es 3 g para la población en general y 450 mg para mujeres embarazadas y lactantes.

Ensayo TRILOGY (JAMA 2022), describe que el aceite de krill redujo triglicéridos en un 26% en 12 semanas. Estudios cruzados (Schuchardt et al., Ramprasath et al.) muestran mayor índice omega-3 en glóbulos rojos con krill vs. Pescado.

El DHA en forma fosfolipídica cruza la barrera hematoencefálica más eficientemente y es idela para el apoyo cognitivo.

Su presentación en forma de fosfolípidos tiene mejor biodisponibilidad, disminuye el reflujo y mal sabor, garantiza dosis de 500–1000 mg/día.

Representación del krill, alto en omega 3
Representación del krill, alto en omega 3
Alegaciones aprobadas por EFSA para cualquier fuente de omega 3

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria ha establecido lo siguiente:

  • Función cardíaca normal: 250mg de EPA/DHA diarios.

  • Presión sanguínea normal: 3g diarios de EPA/DHA.

  • Triglicéridos normales: 2g diarios de EPA/DHA.

  • Función cerebral y visión normal: 250mg diarios de DHA.

Comparación entre aceite de pescado versus el aceite de krill

En términos de beneficios para la salud, el aceite de pescado y el aceite de krill son fuentes de ácidos grasos omega-3.

El aceite de krill se ha consolidado como una alternativa funcional al tradicional aceite de pescado gracias a su composición única. A diferencia del aceite de pescado, cuyos ácidos grasos omega-3 (EPA y DHA) se presentan principalmente en forma de triglicéridos, el aceite de krill contiene una proporción significativamente mayor de fosfolípidos (alrededor del 39,5 %), lo que mejora su biodisponibilidad y absorción celular. Dentro de esta fracción fosfolipídica, destaca la fosfatidilcolina (72 %), seguida de fosfatidiletanolamina (22 %), fosfatidilinositol (1 %) y cardiolipina (5 %), compuestos esenciales para la integridad de las membranas celulares y la función neurológica.

Además, el aceite de krill contiene astaxantina, un carotenoide de potente acción antioxidante que le confiere su característico color rojizo. Este compuesto no solo protege los ácidos grasos omega-3 de la oxidación, sino que también ha demostrado en estudios preclínicos su capacidad para reducir los triglicéridos séricos y aumentar el colesterol HDL, contribuyendo así a la salud cardiovascular.

En comparación, el aceite de pescado carece de antioxidantes naturales, por lo que suele requerir la adición de vitamina E para evitar la rancidez. Sin embargo, el aceite de pescado suele ser más económico y se ha estudiado más ampliamente en relación con la salud cardiovascular. La elección entre ambos depende de las necesidades individuales y preferencias, así como de la recomendación de un profesional de la salud

Estudios clínicos han mostrado que el aceite de krill puede elevar los niveles plasmáticos de EPA y DHA con dosis menores que el aceite de pescado, gracias a su estructura fosfolipídica. Además, se ha observado menor incidencia de efectos secundarios como el “fish burp” (eructos con sabor a pescado), lo que mejora la tolerancia digestiva en muchos usuarios.

En resumen, aunque ambos aceites son fuentes valiosas de omega-3, el aceite de krill ofrece ventajas en términos de absorción, estabilidad oxidativa y perfil antioxidante, lo que lo convierte en una opción más eficiente y funcional en ciertos contextos clínicos y nutricionales.